Artrosis de cadera del adulto joven

La artrosis de la cadera es una patología que abarca gran número de personas en todo el mundo. Su incidencia en la población varía enormemente según la raza. Es mucho más frecuente en la raza blanca comparado con la asiática, oscilando en nuestro mundo occidental según países entre el 3% al 6 % de la población. Tan solo en los Estados Unidos de Norteamérica existen 30 millones de personas que la padecen. Para hacernos una idea del coste sanitario que ello representa en este país diremos que esta patología supone una cifra de 557.000 intervenciones quirúrgicas al año. En España serán unos dos millones de personas las que van a padecer a lo largo de su vida problemas relacionados con la cadera. De acuerdo con los datos que ofrece la administración el número total de intervenciones de prótesis de cadera, ya parcial o total y de revisión, varía de un país a otro en la OCDE de 60 a 200 por cada 100.000 habitantes/año a finales de los noventa. Todo ello nos indica la importancia y dimensión de esta patología.

A la izquierda se ilustra una cadera normal. A la derecha una cadera con artrosis

Artrosis de cadera del adulto joven (< 65 años):

A la izquierda se ilustra una cadera normal.
A la derecha una cadera con artrosis.

Como otras articulaciones del cuerpo humano que soportan peso, las caderas tienen riesgo de padecer artrosis, es decir, un desgaste de la porción encargada de dar un correcto deslizamiento y amortiguación entre la cabeza del fémur y la cúpula del hueso coxal que lo acoge, es decir el acetábulo. Este tapiz encargado de proporcionar esta función se conoce como "cartílago articular".

El cartílago articular cubre la cabeza femoral y el acetábulo facilitando el movimiento de todas la articulación, pero si se desgasta causa una serie de síntomas. La primera señal puede ser el malestar y rigidez en la ingle al despertarse, al levantarse de una silla tras un tiempo más o menos prolongado o al salir de un coche ó incluso al permanecer un cierto tiempo sentado. El dolor se incrementará con el movimiento y mejorará con descanso. Es muy típica por ejemplo la aparición de dolor y dificultad al colocarse los zapatos.

Si esta dolencia no es tratada a tiempo, la condición empeora hasta que ni siquiera el descanso alivia el dolor. Cada vez la cadera va perdiendo más y más movilidad e incluso puede aparecer dolor en la columna lumbar, en un intento inconsciente del propio individuo de compensar sus limitaciones de movimiento de cadera con mayor movimiento de la columna. Al final de este proceso de desgaste los huesos rozan uno contra otro, causando un severo dolor al intentar cualquier movimiento. Aparece una cojera cada vez nás pronunciada a expensas de la cadera y , lo que es peor, los músculos se debilitan.

Los riesgos de padecer una artrosis de la cadera aumentan si existen ya antecedentes en la propia familia de haberla padecido y de manera especial como consecuencia de ciertas deformidades congénitas, algunas de las cuales se conocen con el nombre de “displasias”. También otras enfermedades que aparecen en la infancia y en el adulto, que afectan tanto a la calidad de la articulación como a su futura forma pueden producir con los años un artrosis de cadera. Es obvio también que la obesidad , accidentes previos y la vejez ( hay una regla fácil de recordar y es que a los 80 años de edad el 80% de las personas presentan en mayor o menor grado signos de artrosis de la cadera), son otros factores de gran importancia. Aún así no es necesario padecer ningúna de estas condiciones para que una persona sufra de artrosis de cadera. Es lo que se conoce como artrosis idiopática.

El Tratamiento
de la Artrosis adulto joven