Displasia de Cadera

Todos hemos conocido algún caso de un recién nacido que el pediatra explica a la familia que las caderas “se le salen de sitio” y que hay que aplicar varios pañales o incluso un arnés para que las piernas se queden abiertas y así las cabezas del fémur permanezcan dentro del acetábulo en los primeros meses.

En algunos casos con los años estas cabezas no quedan completamente dentro del acetábulo y no se sustentan bien, tendiendo la cabeza a escaparse. Esta situación es causa de que la cadera se gaste más rápidamente de lo que se considera normal con la edad. A menudo son personas de 20-30 años con dolor a todos los esfuerzos físicos. Si no se tratan a tiempo con operaciones correctoras de estos huesos desarrollarán un desgaste de la articulación que conocemos como artrosis.

Dibujo representativo de una displasia de cadera Dibujo representativo de una displasia de cadera

Dibujo representativo de una displasia de cadera:

La cabeza del fémur no queda completamente cubierta por el acetábulo, tiende a escaparse hacia fuera y se desgasta antes.

Una deformidad muy típica es la que se produce a raíz de una alteración del crecimiento de la cadera porque falla la circulación de estos huesos en el crecimiento. Se trata de la Enfermedad de Legg-Perthes-Calvé. Al final nos encontramos con una situación muy parecida a la de la displasia y que tendremos que afrontar con la máxima prontitud. En ambos casos cuanto antes corrijamos estos huesos los resultados a largo plazo son más buenos.

El Tratamiento
de la Displasia de Cadera